¿584 canciones? ¿En serio?

Al margen de la trama, o de las tramas, porque "Un documental de cebras" contiene diversas historias, dos decenas de ellas, sobre lo que recibo más preguntas es acerca de la ingente cantidad de canciones que aparecen mencionadas en las páginas de la novela. Es una deformación del autor; desde que tengo memoria he vivido  con una playlist sonando en mi cabeza. 
En el relato, las melodías aparecen de diversas maneras. Para empezar, cada capítulo viene encabezado por los versos extraídos de una canción. 53 capítulos, más una introducción y un epílogo, suponen 55 canciones.


Otras veces he convertido la letra de una canción en parte del relato. A veces es una frase, a veces una estrofa y, las menos, la canción entera, como en el caso de "The latin one", de 10.000 Maniacs, que convierto en una pesadilla como ya conté en esta entrada. El fragmento que sigue es una adaptación de unos versos incluidos en "Forever young", de Alphaville.