Fragmentos del documental (16)

Queda repasar el capítulo final y el epílogo; una semana más y estará listo.  De ahí lo mando a corregir y a maquetar. No sé cuánto puede tardar, pero ya supondrá la cuenta atrás definitiva para tenerlo publicado.  También tenemos la portada casi lista, adjunto las dos finalistas, aún se admiten valoraciones. El diseño es del gran Rafa Jiménez.


Después de "leer más" hay otro pedacito random del relato.

Fragmentos del documental (15)

Uno de los objetivos que no estoy consiguiendo en esta última versión es la de reducir la extensión. He eliminado texto por un total de 70 páginas (voy pegando lo que recorto en un archivo), pero termino liándome por otro lado. Me resulta casi imposible releer un folio al azar y no efectuar alguna modificación. Es espantoso, aunque ya he decidido que no volveré a repasarlo más que para corregir la maquetación. Si se dan las circunstancias ya haremos una reedición "extended".

Ya están consolidadas 400 páginas y quedan unas 100 más, si no me pierdo en ninguna jungla o manglar, lo que no es descartable. Dejo otro pedacito random del relato después del "leer más".

El making off (8)

Dadas las circunstancias personales en las que estaba inmerso cuando decidí darle el cuerpo definitivo a la novela, alguien que me quiere mucho me advirtió de que que si no terminaba el relato en nueve meses corría el riesgo de colapsar. Y acertó, aunque aguanté once. Entonces me pasé cuatro meses certificando el hundimiento de mi alrededor y terminé presa del insomnio y de las dudas, de demasiadas adversidades para tan poco talento.

De todo se sale y el trayecto más largo empieza con el primer paso y en eso estoy. He conseguido mantener la constancia escribiendo a diario y espero terminarlo en pocas semanas, aunque una idas de la olla que me está comiendo mucho tiempo es la banda sonora del relato. Al principio pareció buena idea, sobre todo cuando las canciones acuden solas a escoltar un texto, Pero hay ocasiones en las que hay que darle muchas vueltas hasta encontrar una canción que se asocie con un mínimo de naturalidad al escrito. En la página 403 ya hay referenciadas 480 canciones, con la limitación añadida que he intentado que no ocasionen una discrepancia temporal con la época en la que transcurre la narración.

Fragmentos del documental (14)

Llevo tres semanas escribiendo a diario, así que podríamos decir que retomé el relato. Lo diré con la boca pequeña, no vaya a ser. En mi alrededor más inmediato ha habido varios cambios drásticos a lo largo de los últimos seis meses, aunque ahora no vienen a cuento. Espero no perder la rutina.

Dejo otro fragmento, en este caso el relato de una pesadilla. Como muchas otras veces en la novela, transformo en prosa la lírica de una canción. Uno de los pasatiempos adicionales al relato consiste en tratar de distinguir esos párrafos, aunque se puede vivir perfectamente sin hacerlo y el hilo permanece inalterado. Al final del libro hay un compendio con todas las canciones que he utilizado, ya sea formando parte de la banda sonora del relato (absolutamente prescindible también, sólo es un añadido más) o porque las he retorcido para colarlas en la narración.


Este es el fragmento de hoy:

El making off (7)

El último tercio de 2021 ha sido revoltoso. Trasladarse a un mundo paralelo para contar lo que allí sucede requiere de una tranquilidad de espíritu que no he tenido. Durante la primera quincena de octubre estuve avanzando a trompicones, para darme cuenta en un punto determinado que no estaba mejorando algunos párrafos que precisan de ello. Sólo hay dos formas de hacer las cosas; bien o mañana y así fue yendo el asunto, permanentemente pospuesto.

A principios de diciembre empecé un particular reseteo que no tengo muy claro dónde me llevará pero que tiene que sacarme de donde estaba. Tengo chispazos de ingenio de vez en cuando, pero aún son demasiado breves y están demasiado espaciados como para retomar el relato. Igual es una excusa, no sé, pero como el relato es mío hasta que caiga en manos de otros lectores, a mí me vale. No me he propuesto una fecha concreta para no ejercer una presión innecesaria, ni generar unas expectativas que no se vayan a cumplir. La mejor gestión de las frustraciones consiste en evitar que se produzcan. Aviso en cuanto reemprenda.

Fragmentos del documental (13)

Ya dejé atrás la página 300. Hay buenas noticias y es que parece que no va a estar listo para Navidad, así os libráis de la chapa de comprarlo y, sí, de leerlo. Después de "leer más" hay otro pedacito random.


Fragmentos del documental (12)

Parte de la trama acontece entre billares y el lector se encontrará con la narración de algunos torneos. No es que sean imprescindibles para la enjundia de la historia, pero ayudan a completar las sensaciones del narrador.



El making-off (7). Descubriendo nuevas formas de ansiedad

En 2009 y 2010 sufrí un estado de estrés continuado, en el que era humanamente imposible cumplir con toda la carga de trabajo.  Ese estado genera una ansiedad que se va acumulando hasta que un día petas. Durante el colapso me acerqué a las técnicas de respiración y a la meditación para combatir esa ansiedad. 

Tras el colapso, cuando me reincorporé, le imprimí a las cosas un ritmo que pudiera llevar sin angustias, muy alejado del que nos requerían. Ante la imposibilidad de realizar todas las tareas encomendadas, me negué a realizar las menos productivas. Algunas de ellas las podría haber hecho un chimpancé, pero no nos pusieron un assistant primate.  Me despidieron a los seis meses. Con un suculento cheque, eso sí.


El making-off (6). Estados alterados de conciencia: la inspiración.

Siempre me interesaron los estados alterados de la conciencia porque en ellos se abren puertas y ventanas a dimensiones que normalmente permanecen ocultas, fuera de nuestro alcance. Todos hemos pasado por ello, ya sea por una fiebre alta, una canción que nos transporta o mediante el uso de drogas. En mayor o menor medida, bajo esa influencia obtenemos perspectivas a las que normalmente no tenemos acceso. Lo que más me interesó siempre de esos estados es el mecanismo por el que se producen: si sabes como funciona algo, entonces puedes manejarlo a tu antojo.

El saber popular le llama "inspiración", está aceptado que existe y los más grandes artistas tenían más acceso a esas dimensiones paralelas que el resto de personas, aunque ninguno podía, por sí mismo, provocarlos. Picasso ya dijo que él aprovechaba la inspiración porque ésta siempre le pillaba trabajando; en ese sentido era un workaholic de manual y es sabido que descartó la inmensa mayoría de su trabajo y que tiene centenares de bocetos empezados, esperando que apareciera la inspiración para terminarlos.


Fragmentos del documental (11)

Sigo con un ritmo por debajo de lo deseado. Confío en que el relato necesite menos trabajo de corrección conforme nos acerquemos al final, porque la proyección del ritmo actual nos da el 20 de diciembre como fecha de mandarlo a imprimir (lo vamos maquetando conforme vamos cerrando capítulos) y así no lo tendríamos en las manos por Navidad, que es lo deseado.

En el fragmento de hoy se muestra uno de los recursos que más costó definir como solucionar. El narrador y coprotagonista del relato suele pensar frases que no pronuncia, algo que hacemos todos habitualmente por prudencia, pero en su mente también habita un ente pensante que él no reconoce como propio y que interviene ocasionalmente para dar su opinión, que suele llevar una carga de ironía muy alta, pisando el terreno del sarcasmo muchas veces.

La idea fantástica para distinguir sus intervenciones habría sido utilizar otro color, como en "La historia interminable" de Michael Ende, pero disparaba los costes de impresión. Los pensamientos del narrador irán en cursiva, un recurso habitual y resolvimos utilizar otra tipografía para esa voz, la puritan (la que usamos en este blog).  El relato se imprimirá en Trebuchet MS, en 10,5 puntos y la puritan a ese tamaño aún conserva personalidad y nos gustó. El fragmento de hoy, en cuanto a tipografías,  va al revés que en el relato final.

En los párrafos que siguen también hay escondida parte de la letra de una canción. Hay centenares de referencias musicales a lo largo del relato. Algunas serán muy evidentes, con el título y el autor, pero muchas otras quedarán camufladas en la narración.  Encontrarlas puede ser un aliciente adicional, aunque para nada imprescindible.  La historia se puede seguir sin necesidad de detectarlas porque no le resta ningún aspecto contextual.


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